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Amor de madre

 Mi Madre, como para cada uno de nosotros la suya, representa el amor puro por excelencia. Aquel Amor incondicional, a cambio de nada, que TODAS las madres sienten por sus hijos. Puede que alguna sea incapaz de expresarlo, pero TODAS tienen un vínculo con sus hijos que supera cualquier otro vínculo terrenal.

 Para un hombre es difícil expresar, definir, manifestar este sentimiento. Podemos llegar a intuirlo, difícilmente vivirlo y prácticamente imposible sentirlo.

 Mi Madre vivía este sentimiento con todos sus hijos y ahijados (que eran muchos), con una intensidad refinada. Sabía cómo individualizar las explicaciones para cada uno de nosotros de modo que la tranquilidad fluyera siempre en el hogar.

 Era una mujer espectacular, sobre todo por su capacidad de relacionarse con todo el mundo, por su sencillez, por su sonrisa… era Montse.

 Los que la conocieron saben a qué me refiero. Es muy difícil describirla, solo hay una manera: decir … era Montse.

 Entre sus papeles he encontrado un poema que la define muy bien.

 Por la letra creo que lo escribió mi padre, aunque la firma no es la suya. Continuaré investigando para conocer la procedencia de este bello verso que describe a la perfección a Mi Madre.

Sí, ets dona, sí!

Ets dona i també cançó,

i ets rialla i joiell

que llavis i cor engalana.

Sí, ets dona, sí!

ets dona feta de terra,

feta de vent i de foc,

de presència i record.

A la veu

dus remor de boixets

de vora les ones,

i reflexe de mar dus als ulls,

i de cel,

i de llum,

i de sol,

i d’estel,

i regust de sal,

i sentor de pi,

i alegria de flors, a la pell.

Sí, ets dona, sí!

A la Montse, el dia del sant de 1974